La realidad virtual se pone caliente

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Matt McMullen en el laboratorio virtual de su empresa, Realbotix Graham Walzer para The New York Times

 Alyson Krueger |  The New York Times

Ela Darling, una actriz pornográfica de 31 años, grabó su primera escena sexual de realidad virtual (RV) a principios de 2014. Estaba en un dormitorio de la Universidad de Maryland vestida con un traje de baño de R2-D2 y largas medias deportivas. Se sentó en una litera, al lado de un escritorio de madera, y le habló a la cámara como si fuera una persona real. No hubo mayor narrativa ni otros actores.

“Era una escena individual de masturbación”, dijo. “Me mostré tímida y coqueta, y después un poco traviesa. Me sentí muy sexy”.

Darling ha participado en películas pornográficas desde que tenía 22 años y se toma muy en serio su trabajo. Tiene la responsabilidad de lograr que la audiencia se conecte con ella, tanto física como emocionalmente. Ha participado en todo tipo de escenas desde los fetiches del sadomasoquismo, pasando por la electroestimulación erótica (“electrosex”) con otra mujer hasta vestirse como una agente de bienes raíces. Sin embargo, sin importar lo que hacía para seducir y enganchar, los resultados siempre estaban vinculados al voyerismo, pues siempre había una pantalla que la separaba de sus fanáticos.

Sin embargo, esta vez fue distinto. La realidad virtual utiliza muchas cámaras para grabar la misma escena desde cientos de ángulos. Cuando las tomas se unen, el espectador observa una vista de 180 o 240 grados de la habitación y tiene la sensación de que está participando en la secuencia. En cuanto Darling vio la filmación, supo que la realidad virtual sería un cambio en su trabajo y la industria del entretenimiento para adultos.

“Puedes fingir que estás en la habitación conmigo y que soy alguien de quien estás enamorado”, dijo. “Estás dentro de la experiencia”.

Aunque la pornografía de realidad virtual podría parecer algo salido de una película de ciencia ficción, ya tiene una presencia formidable, a pesar de que todavía no es comercial. Según el sitio web Pornhub, las vistas de porno de RV han aumentado un 275 por ciento desde que debutó en el verano de 2016. Ahora el sitio tiene en promedio cerca de 500.000 visitas (en Navidad de 2016, este número se disparó hasta alcanzar 900.000 visitas).

Para 2025, la pornografía será el tercer sector de RV más grande, de acuerdo con cálculos de Piper Jaffray, una firma de inversión y gestión. Solo los videojuegos de contenido relacionado con la NFL la superarán, según sus predicciones, y el mercado tendrá un valor de 1000 millones de dólares.

“Cada día hay más”, dijo Mark Kernes, un editor sénior de AVN Media Network, que le da seguimiento a la industria. “Estamos a la cabeza de la tecnología en esta área. El sexo vende, y donde se genera dinero, habrá emprendedores que quieran adoptarla y hacer dinero a partir de eso”; algunos lo harán ofreciéndola gratuitamente para aumentar las visitas en sus sitios.

La pornografía formó parte de las primeras obras impresas e impulsó avances en el internet, los sistemas de pago en línea y otras tecnologías. Ahora llegó el momento de explorarla a través de la realidad virtual, dijo Kernes: “Estoy seguro de que hay más pornografía de RV que RV tradicional”.

Los visores son solo el comienzo

Darling experimentó por primera vez con la RV tradicional en E3, una conferencia para la industria de los videojuegos. Emocionada con las posibilidades de la pornografía, encontró a un estudiante universitario en Reddit que conocía la tecnología, pero no tenía a una estrella. Poco después, Darling comenzó a transmitir semanalmente segmentos de RV en vivo desde su habitación en Los Ángeles.

Matt McMullen ajusta el cerebro de Harmony, un robot sexual de realidad virtual hecho por Realbotix. Graham Walzer para The New York Times.

Fue una de las primeras mujeres de RV que se presentan por webcam, de acuerdo con Kernes. Después comenzó una empresa llamada VRTube.xxx, que ahora le da empleo a más de cuarenta actores.

Aunque la industria pornográfica en general es difícil de regular debido a los abusos, las enfermedades y la explotación, la pornografía virtual viene con problemas extras, morales y quizá legales. ¿Puedes usar las características físicas de alguien más para tener sexo con ellos en la realidad virtual?

“La realidad virtual es como el Salvaje Oeste”, dijo Bryony Cole, el conductor de Future of Sex, un podcast que explora la tecnología y la sexualidad.

En la Exposición de Entretenimiento para Adultos de AVN de este año, una convención y feria comercial que se organiza cada enero en Las Vegas, se exhibieron los principales avances más recientes en la pornografía de realidad virtual.

CamSoda, un sitio web que se especializa en videos sexuales en vivo, tuvo una exhibición en la que se presentaron estrellas pornográficas vestidas con trajes de baño que invitaban a los visitantes a meterse a una cabina. Estaban presentando OhRama, un pequeño envase que se conecta a un visor de realidad virtual y emite una esencia durante la acción.

“Lo crean o no, las chicas crearon esas esencias”, dijo Kernes, quien estaba ahí. “Es dulce y rancio. Ellas saben lo que les gusta”.

Distintas cabezas exhibidas en el vestíbulo de Realbotix Graham Walzer para The New York Times

Otro gran participante en la experimentación con esta tecnología es CamasutraVR, una empresa emergente que utiliza 142 cámaras que graban a una sola persona o una parte del cuerpo. “Están creando imágenes a partir de eso, y esperan que se distingan de una persona real”, dijo Kernes. “Estoy seguro de que esas personas desearían haber usado el sistema de RV en casa”.

Otras empresas de realidad virtual están presumiendo de su colaboración con compañías de juguetes sexuales que crean vibradores o bombas de vacío para el pene que se enlazan a material de RV. “Conforme la acción aumenta, también lo hacen las vibraciones del aparato”, dijo.

Una de las invenciones más anunciadas ha sido el robot sexual. Una empresa llamada Realbotix presentó a la primera, Harmony, en mayo. En seductores videos en YouTube, Harmony presume sus largas piernas, sus pechos firmes, sus labios carnosos, sus ademanes realistas e incluso su intelecto.

“¿Qué piensas del sexo?”, le pregunta un presentador desconocido en un video. “El sexo es una de las cosas más fascinantes del mundo”, responde con una voz ronca. “No creo que haya nada malo al respecto”. Harmony puede conectarse con la realidad virtual para que el usuario pueda interactuar con ella en ese espacio; puede realizar todas las cosas que el espectador está viendo.

“Es un poco como un videojuego combinado con ciencia ficción”, dijo Matt McMullen, el director ejecutivo y creativo de Realbotix. Durante 20 años, la empresa ha estado desarrollando muñecas vinculadas con inteligencia artificial, pero no con realidad virtual. “Con base en nuestras experiencias con miles de clientes”, dijo McMullen, “la gente sí las usa para tener sexo, pero hay algo más. Nos enfocamos en el acompañamiento”.

McMullen en el laboratorio de RV en la sede de su empresa en San Marcos, California Graham Walzer para The New York Times

La realidad virtual se ha descrito como una máquina de empatía porque permite que la gente se sienta como si de verdad estuviera conectada con la acción. “Es neurológico”, dijo Holly Richmond, una psicóloga radicada entre Los Ángeles y Portland, Oregón. “No solo estás viéndola y pensando en eso. La estás sintiendo, y no solo son tus genitales. Literalmente, hay una conexión de mente y cuerpo”.

Cuando Darling hace presentaciones pornográficas en vivo, los usuarios escriben comentarios y conversan entre sí a un lado de la pantalla. “La gente que participa en la realidad virtual les dicen a las otras personas que me ven en 2D que dejen de ser imbéciles y dejen de comportarse así”, dijo. “Sienten que me conocen y que están en la habitación conmigo”.

Muchos terapeutas sexuales y educadores están interesados en la nueva tecnología, así como un dentista podría estarlo con los más recientes aparatos de detección de placa dental. Richmond trabajó con BaDoinkVR, una empresa de realidad virtual en Rochester, Nueva York, para crear Virtual Sexology, una serie de videos gratuitos que ayudan a hombres y mujeres a superar problemas sexuales comunes.

Un video reciente, actualizado en junio, les muestra a las mujeres una habitación donde ven cómo una mujer rubia y de pechos grandes se excita antes del sexo. Se sienta en frente de su compañero masajeando sus brazos, piernas y pechos. Conforme su respiración aumenta, un narrador dice que algunas mujeres necesitan que las toquen antes de sentir cualquier deseo sexual.

El primer video, destinado a los hombres, fue el más descargado en BaDoinkVR.com en 2016: una hazaña impresionante considerando que estaba compitiendo con la pornografía no educacional. Cole, el conductor del podcast, está muy emocionado por las posibilidades que abre la realidad virtual en la educación sexual.

“Y si hubiera jóvenes que vieran videos donde practicaran el sexo consensuado o intentaran identificar comportamientos de riesgo”, dijo. “O podrían estar en una habitación con alguien que dijo: ‘Contraje herpes y esta es mi experiencia’. Eso es mucho más informativo que contagiarse de gonorrea”.

El cerebro de Harmony Graham Walzer para The New York Times

En efecto. Barbara Rothbaum, profesora de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory y directora del Programa de Veteranos de Emory, está estudiando cómo la realidad virtual puede ayudar a tratar a la gente que sufre de estrés postraumático a causa de traumas sexuales en el ejército.

El programa está creando escenas que llevan a la víctimas a cuarteles, casas de campaña, cuartos privados, oficinas o edificios y vehículos remotos, donde el trauma pudo haber ocurrido. La idea es que regresar a esos lugares virtualmente ayudará a las víctimas a confrontar sus recuerdos para que puedan avanzar con mayor paz interior.

Sin embargo, para que funcione la realidad virtual, las escenas deben ser muy realistas con el fin de que los usuarios se pierdan en ellas y las observen como si fueran de verdad. Deben sentirse como si fueran participantes, no solo observadores. “Podemos crear cuerpos 3-D en la realidad virtual y hacer lo que queramos con ellos”, dijo Cole. Conforme la tecnología tenga la calidad suficiente para hacer que eso suceda, se presentarán nuevos problemas.

McMullen dijo que un problema que tiene su empresa son los clientes que piden muñecas que son exactamente iguales a personas en la vida real, quizá a una exnovia que jamás superaron o alguien con quien fantasean. Su compañía requiere un consentimiento escrito por parte del modelo para que se utilicen sus características físicas.

Cole dijo que las empresas de RV tendrán que abordar el mismo problema mientras mejoran a la hora de personalizar avatares para que luzcan igual a lo que desean sus clientes. “¿Cuáles son los límites entre realidad y fantasía, y qué podemos hacer en ese espacio?”, dijo. “¿Qué significa el sexo consensuado en la realidad virtual? Si estás usando las características físicas de alguien en la realidad virtual, ¿requieres ese permiso? ¿Y la pornografía de venganza? Eso será aún más duro en la realidad virtual”.

Le preocupa que la tecnología se asimile en la cultura tan fácilmente como lo han hecho las aplicaciones de citas, puesto que alejan a las personas de los encuentros de carne y hueso.

En efecto, las parejas también deberán negociar si el sexo de realidad virtual constituye una infidelidad. Después de todo, es mucho más realista que la pornografía tradicional.

Pero McMullen dijo que muchas personas acusan a su robot sexual de hacer eso, pero cree que está ayudando a aliviar una mala situación, no provocándola. “Hay gente que ya está sola, y gente que vive su vida sola. Trabaja todo el día y llega a una casa vacía”, dijo. “Esto ofrece una alternativa para este tipo de personas. No tienen a nadie más”.

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