LA EXTINCIÓN DEL PULQUE, CADA VEZ MÁS CERCANA

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AUTOR. Staff


 

Laura Corona-Almaraz
El imperio mexica era rico en tradiciones. Quizá una de las que tenemos más arraigadas actualmente en México es la protagonizada por el tlachiquero, aquél que extraía el aguamiel de las pencas del maguey para elaborar el rico pulque.

El trabajo del tlachiquero es exquisito: se levanta muy temprano acompañado de su acocote, una herramienta que utiliza para raspar y succionar la planta. Se deposita el aguamiel en un cuero llamado “pellejo” o “botija” o en una castaña que antes era de madera y hoy está elaborada de fibra de vidrio. Posteriormente, su trabajo consiste en vaciarlo al tinacal para esperar su fermentación.

Hoy, la labor del tlachiquero podría haber sido en vano ya que el pulque está en peligro de extinción. ¿La razón? Los mixiotes.

La elaboración de este platillo prehispánico podría acabar con la bebida de los dioses debido a que la hoja de la penca del maguey se utiliza para su preparación. Al arrancarse la penca para poder hacer uso de sus hojas, se acaba con la existencia de los magueyes, mismos que eran parte de los paisajes naturales de los múltiples caminos de México y que ahora se llegan a encontrar escasamente en las carreteras o en los cultivos nacionales.

Los mixioteros han ido deforestando las zonas de sembradío para poder seguir preparando el platillo mexicano, sin percatarse (o tal vez sí) que al hacerlo, están acabando poco a poco con esta planta que produce el pulque.

El maguey tarda en madurar hasta diez años y el aguamiel se puede extraer por lo menos seis meses; y aunque los responsables de preparar los mixiotes no son los únicos que tienen culpa de la escasez del maguey, sí tienen un porcentaje alto de responsabilidad sobre la pronta extinción de esta bebida milenaria.
El cambio climático también juega un papel importante dentro de esta situación que podría revertirse si se protegen los campos de cultivo de los magueyes. Lydia Patricia Martínez Madrid, investigadora de la Coordinación de Patrimonio Cultural y de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, y autora del libro “Pulque”, aseguró que se tiene que recordar el proceso, el valor y el papel de los pueblos indígenas en la preservación de la planta.

El pulque es reconocido como “la bebida de los dioses”, debido a que en la época prehispánica solamente los señores principales, los ancianos y hombres y mujeres retirados ya de la vida laboral, podían beberlo. Los que tenían un privilegio de probarlo antes de morir eran aquellos que iban a ser sacrificados por Huitzilopochtli; se les permitía embriagarse con el pulque antes de morir.

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