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Regina García Lozano


[OPINIÓN] Un día para tomar conciencia

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La Asamblea General de las Naciones Unidas, designa el 15 de junio como Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. Entre 2015 y 2030, se espera que en todos los países aumente sustancialmente el número ancianos. Este crecimiento será especialmente rápido en las regiones en vías de desarrollo. La población mundial de las personas de 60 años o más será más del doble, se calcula que de los 542 millones en 1995 se pasara a un aproximado de 1,200 millones para el 2025; de la cual se estima que entre el 4 % y el 6 % de ella ha sufrido abusos y maltratos.

Los malos tratos a las personas de edad se prevé que aumentarán, dado que en muchos países el envejecimiento de la población es rápido.
En muchas partes del mundo el maltrato hacia los ancianos pasa casi inadvertido. Hasta hace poco, este grave problema social se ocultaba a la vista del público y se consideraba como un asunto esencialmente privado. Incluso hoy en día, el tema es subestimado y desatendido por sociedades de todo el mundo. Sin embargo, cada día hay más indicios de que el maltrato hacia los ancianos es un importante problema de salud pública y que repercute dentro de la sociedad.

Si crece el número de personas mayores, se espera también que aumenten los abusos de los que está población es víctima. El maltrato a los ancianos ha comenzado a ganar visibilidad en todo el mundo, a pesar de que sigue siendo uno de los tipos de violencia menos tratados en los estudios que se llevan a cabo a nivel nacional y menos abordados en los planes locales de trabajo.

Tan solo en unos pocos países desarrollados se lleva a cabo un conteo de los casos que se presentan, por ello solo se habla de estimaciones, que se sitúan entre un 1% y un 10%. Aunque la magnitud del maltrato de los ancianos se desconoce.

Las formas de definir, detectar y resolver el maltrato de los ancianos tienen que enmarcarse en el contexto cultural y considerarse junto con los factores de riesgo que tienen una especificidad cultural. Desde los puntos de vista sanitario y social, si los sectores de atención primaria de salud y servicios sociales no están bien dotados para detectar y resolver el problema, el maltrato de los ancianos seguirá estando abandonado.

Las investigaciones recientes resaltan que la explotación financiera y el abuso material de los ancianos es un problema frecuente y grave. Entre un 5% y 10% de las personas mayores en todo el mundo pueden experimentar algún tipo de explotación financiera. Sin embargo, a menudo estas situaciones no se denuncian, debido, en parte, a la vergüenza que sienten las víctimas o su incapacidad para dar a conocer formalmente estos hechos, debido al deterioro de sus facultades cognitivas.

En el país se observa una creciente preocupación ciudadana y pública sobre el tema, aunque falta por andar mucho camino para llegar a una situación satisfactoria con respeto a los derechos humanos de los adultos mayores. A pesar de los esfuerzos, aún se observan graves transgresiones y esto es particularmente espinoso cuando se produce en ámbitos institucionales.

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