Ignorancia, factor de destrucción de arquitecturas antiguas

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AUTOR. Redacción



Especialista del INAH aseveró que la falta de recurso económico es el principal obstáculo para rescatar vestigios y zonas arqueológicas
Elvia Mardoña Santiago Rivas

El arqueólogo Roberto Bravo Castillo, del grupo de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), señaló que la visita a la zona arqueológica de San Mateo Huexoyucan, comunidad de Panotla, tiene el objetivo de verificar si los restos corresponden a una estructura arquitectónica prehispánica.

Sin embargo, la revisión a profundidad no ocurrió a consecuencia que la vegetación se encuentra en su mayor tamaño, situación que impide analizar a profundidad el tipo de estructura, los materiales y formas que permitan determinar si es una forma arquitectónica prehispánica o no.

“La vegetación dificulta determinar el tipo de estructura de las formas arqueológicas, se tendría que hacer una exploración y remover la vegetación para definir si la estructura representa una forma arquitectónica definida y si tiene cuerpo”, señaló.

En consecuencia, la mejor forma de definir si la estructura puede ser rescatada, es mediante una excavación porque una sólo revisión no puede definir ninguna situación, hasta que la hierba sea removida.

Los requerimientos para el rescate de las arquitecturas prehispánicas

Para definir si es necesario el rescate o no de dichas zonas arquitectónicas es necesario sacar un permiso del Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia, por lo que por el momento lo dejarán en su estado actual hasta que dicha situación se concrete.
En ese sentido, aseveró que el trámite legal para solicitar los permisos adecuados lleva tiempo un buen, asimismo la exploración del montículo encontrado por el presidente de comunidad, Marino Pérez López y el cronista, Bladimir Flores del Ángel, mismo que puede ser determinada su forma y su tamaño.

“De los montículos hay gran cantidad en el estado, suelen ser de tierra o piedra y de diferentes formas y tamaños, pero hay similares al que se encontró en la población de Huexoyucan; algunos son más definidos y si son de la época prehispánica”, ratificó el antropólogo.
Cabe señalar que la labor que se presentó a hacer el arqueólogo del INAH fue para verificar si el montículo es prehispánico, pero el mismo no pudo ser determinado porque el especialista aseguró que la vegetación no le permitió ver más allá de las diferentes especies de plantas y árboles que nacieron ahí.

Descarta antropólogo proyecto de exploración a la brevedad
“Sólo fue una visita de inspección, no puedo decir que se va a hacer un proyecto de exploración, no tendría caso porque es un montículo pequeño y no sabemos si realmente es arqueológico”, subrayó Roberto Bravo Castillo.

En ese sentido, señaló que los vestigios encontrados después de la excavación del gasoducto, se quedarán sepultados de acuerdo a como lo determinaron los arqueólogos que realizaron el rescate, fuero cubiertos por una manta y tierra para protegerlos de la intemperie y el saqueo.

Los también por un paramiento de piedra, con la finalidad de reforzar la protección y evitar los deslaves en temporales de lluvia, dicha situación permitirá que a largo plazo se conserven. De ese modo, dichos vestigios fuero registrados ante el INAH.

Los costos del proyecto
Los gastos del proyecto de rescate dependen de la magnitud de los vestigios que se van a explorar, por lo que en el caso de iniciar los trabajos de rescate no serían costosos los gastos, pero el mismo “Consejo de Arqueología no podría autorizar la investigación de un cúmulo de piedras que no tiene la seguridad de que sea arqueológico”.

Bravo Castillo aseguró que no le encuentra caso a que se realice un proyecto de exploración, por lo que no estuvo seguro si descartar el proyecto de rescate o esperar a que el Consejo General del INAH lo haga. Asimismo, ratificó que se podría hacer una exploración con gente de la comunidad y contar con el permiso correspondiente y los costos correrían de parte del ayuntamiento.

“Los vestigios encontrados deben quedarse ocultos, porque no tiene caso liberarlos para exponerlos al público, además que es una estructura muy pequeña y si se libera como una zona arqueológica no tendría caso, además requeriría otro proyecto de conservación, poner una techumbre y contar con vigilancia las 24 horas. No está considerado para desenterrarse, es una estructura arquitectónica la que se ubica ahí”, dijo el arqueólogo.

Se encuentran restos de vasijas prehispánicas en terrenos de Huexoyucan
El antropólogo aseveró que muchos de los objetos encontrados vienen de arrastre, que significa que fueron allegados a la zona de otros lugares, debido a que el lugar era el paso que conectaba a lo que ahora es Tlaxcala y el estado de México, asimismo las piezas se quedaron en el lugar porque muchas personas de otras culturas las vendían en la zona.

“Eso no quiere decir que donde haya tepalcates, hay un asentamiento arqueológico, se tiene que explorar para determinar, claro que hay diversos tipo registrados por el instituto antropológico, y en todos los municipios hay asentamientos arqueológicos, donde muchos tienen montículos y estructuras arquitectónicas, en otros sólo fragmentos de cerámica y nos cercioramos de que existieron asentamientos”, refirió.

Hay una un aproximado de mil a mil 100 sitios de zonas arqueológicas registradas en el estado de Tlaxcala y se ubican por coordenadas geográficas y en mapas topográficos.

Labor agrícola principal factor de destrucción de arquitecturas antiguas
El antropólogo Bravo Castillo ratificó que la labor agrícola ha afectado en muchos sentidos el rescate de zonas arqueológicas, a consecuencia que al ser las mismas personas los dueños de los terrenos donde se ubican, las han destruido por falta de conocimiento o valoración a los restos.

“Por lo que en el tema de la iglesia vieja, de acuerdo a lo que me contó el presidente de comunidad, Marino Pérez López, las mismas personas que habitaban la zona, fueron quienes destruyeron la estructura arquitectónica que definía el lugar donde estuvo ubicado el edificio”, dijo el especialista.

En consecuencia, el Bravo Castillo subrayó que el Instituto Nacional de Antropología e Historia desconoce en qué año fue destruida la iglesia vieja de San Mateo, consideró que pudo ser una construcción colonial, la cual no se registró ante el INAH para su conservación, por lo que sólo quedaron las piedras como señal del lugar donde se ubicó.

“No se le puede rescatar nada, sólo quedan los cimientos”, asimismo descartó que la zona sea considerada como lugar arqueológico del estado, pues la iglesia fue desaparecida desde los años 40 o 50 aproximadamente.

Falta de recurso detiene rescates arqueológicos en Tlaxcala
“Principalmente, la falta de recurso es la que detiene los trabajos para iniciar un proyecto de conservación de zonas arqueológicas y exhibición de vestigios, esto es a largo plazo, no se puede hacer todo en una década, esperemos que con otros arqueólogos y en otros tiempos haya más recursos para el rescate de estas zonas”, refirió Roberto Bravo Castillo.

De ese modo, el arqueólogo señaló que la exploración de las zonas arqueológicas es detenido porque requieren de un recurso extenso, para que los especialistas realicen los trabajos pertinentes para determinar si vale la pena hacer un rescate o no.

Dicha situación es relativa, porque se puede invertir recurso para estos trabajos y los resultados arrojaría que, los restos encontrados no son realmente vestigios de alguna cultura prehispánica, sino lo contrarío y se perdería tiempo y recurso, “No todo se puede explorar, ni se tiene que explorar, el gobierno del estado no aporta nada al INAH, a menos que haya un proyecto especial como es el caso de Tepeticpac, pero no sólo Tlaxcala tiene sitios arqueológicos, sino todo el país”.

abc.noticias@yahoo.com.mx
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